"Ni ausente sin culpa, ni presente sin disculpa". Refrán popular.
Era la tercera vez en dos temporadas que los equipos benjamines de baloncesto de un colegio de Pozuelo no se presentaban a jugar contra nosotros. Cosas del azar, suponemos.
No obstante, decidimos enviar nuestra queja a los responsables de deportes de dicho centro pues si bien nadie está exento de que sus equipos no acudan a un partido, entendíamos que merecíamos unas disculpas, pues jugadores, familias y organizadores ocupan su tiempo para que todo esté preparado para jugar y no hacer acto de presencia lo consideramos como una falta de respeto.
La respuesta de los coordinadores deportivos de ese colegio consistió en una forzada disculpa, cierta sorpresa y algo de enojo por nuestra crítica. Pero lo que más nos sorprendió es que afirmaran categóricamente que ellos no eran responsables en absoluto de que los niños de esa edad (9-10 años) no acudan a jugar, pues es algo que depende de los padres.
Es evidente que los niños dependen de sus padres para acudir al partido y eso les convierte en los culpables de esa situación pero el mero hecho de que haya alguna persona que ejerza un cargo de representatividad sobre esos jugadores (dirección, jefatura de estudios, coordinador deportivo, etc) le convierte automáticamente en responsable. En mayor o menor medida, pero responsable. Guste o no guste.
Es evidente que no se puede impedir una incomparecencia de los jugadores, sopena de que la noche antes se llame uno por uno consultando las intenciones inmediatas de cara al partido, lo cuál es totalmente absurdo.
Pero un director deportivo sí debería ser capaz de estimular a las familias hacia el compromiso y hacerles ver que acudir a un partido no es algo que les afecte únicamente a sí mismos. También afecta al resto de compañeros y familias, al entrenador y lo mismo por el lado del equipo rival, arbitros y responsables de competición.
Un director deportivo debería ser capaz de estimular a los entrenadores para que mantenga a sus jugadores y familias motivados hacia el entrenamiento y hacia el día de juego (antes tan especial y ahora tan poco!!)
Un director deportivo si debería establecer unas normas claras de actuación ante la ausencia de un jugador a un partido (a quién debe avisar, con cuanta antelación, etc.)
No solo lo consideramos nosotros de esa manera. Lo normal es que cualquier comité de competición que se precie sancione al equipo que no comparece, es decir, sí importa y sí debe ser tenido en cuenta.
Lo que no se termina de entender es que por mucho que uno no se considere responsable de esa situación, sea incapaz de ver que eso puede llegar a molestar al contrario y que merezca una sencilla disculpa. Es perder una gran ocasión para demostrar que lo que se tiene entre manos importa de verdad.
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TOTALMENTE DE ACUERDO
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