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lunes 23 de febrero de 2009

la otra crónica

Al aparecer por el pabellón de Sorolla, el tremendo equipo de megafonía que conseguimos éste año ya estaba siendo exprimido en los ensayos de último minuto de nuestras "cheerleaders". Hay que reconocer que se jugaron el tipo al bailar entre bancos suecos, escaleras y canastas que iban y venían.

Todo listo. Puertas abiertas. Nos dió la sensación de que organizabamos partidos de éste tipo todos los días. Cuando los jugadores de los Raptors (a unos voluminosos auriculares pegados) llegaron a la pista, los voluntarios habían dejado ya la instalación apta para el espectáculo, culminando así un mes de preparativos.

El coach Luis, conocido desde éste día como el "sabio de bularas" pues hizo que su saber estar dejase al entrenador rival como un auténtico hooligan (está claro que no todos están preparados para dirigir partidos bajo presión), comenzó haciendo de las suyas y empezó a sacar balones y más balones para que sus jugadores se sacaran los nervios de encima haciendo tiros, muchos tiros.

Aparecieron un par de representantes de San José del Parque. Luego el resto. Van de verde pero nos aseguraron que jugarían de blanco. Música a todo volumen, inflado de aplaudidores y los responsables de "seguridad" acoplando la media entrada que ya había a falta de 30 minutos del inicio.

Esto marcha. Los dos equipos haciendo la rueda. Los arbitros y anotadores esperando la llegada del "Acta Perdida". Los de seguridad se quedaban sin sitio donde ubicar el llenazo. Un foco parpadea. Mejor no mirar los demás.

Presentación de las animadoras y presentación de Rap, la mascota. Se viene abajo el pabellón y no hemos anotado aún el primer punto.

El marcador lleva parado en 3 minutos hace 5. Se presentan los jugadores y medio se nos olvida repartir a los nuestros el obsequio de bienvenida para los rivales. Está claro que tan cutre es no dar nada como darlo mal.

Fuimos a comprar hielo y más agua. Hubo que echarle un trago cuando nos enteramos de que uno de los arbitros era amigo de un Raptor. El otro, íntimo de un entrenador del club y, en la mesa, una ex-jugadora sorollista. Menos mal que no tenemos nada que ver en la designación del equipo arbitral, aunque si ganamos nos lo impugnan fijo.

Balón al aire. El delegado oficial calcula 500 personas. Estamos encantados con la cifra pero nos tememos que se quedó corto: animan como 1000.

Tiempos muertos. Animadoras y Rap a bailar. Hay que ir preparando el descanso.

Pablo Martínez ofrece al público su visión institucional de la Copa y la ABC. Entrega los premios del concurso de dibujo. Sólo se presenta una de las autoras. Anunciabamos un pequeño obsequio, debe ser que el listón está en la wii.

El equipo alevín masculino lleva un rato esperando su exhibición. Las animadoras hacen el pasillo a nuestras promesas y juegan unos minutos.

Vuelve el partido. La cosa quedaría ajustada hasta el final. Más tiempos muertos. Rap saca a bailar a algunos espectadores pero lo bueno es que salen encantados y dan la nota cómica a lo que se avecina.

El último minuto es de los que marcan época: Tres abajo. Tiros libres para el rival. El ensordecedor griterío provoca la vibración del aire. El balón lo acusa y va desviándose hasta rebotar por la parte del aro contraria a la grada. Pura física. Así por tres veces pues el árbitro concede un tercer tiro. A pesar de los decibelios el rebote largo sirve a un caimán para anotar. Cinco abajo. 40 segundos. ¿Que hacemos? El balón, ya incandescente, llega a Fabián preparado en el lado izquierdo. Tira de tres, desequilibrado, leyéndole la línea de la vida a una mano que aparece para puntear. A tabla y entra. Increíble.

Le cae el balón a un poste rival para el saque de línea de fondo y pone cara de "¿por qué yo? ¿por qué ahora?". Presión asfixiante. Todo el mundo está de pie excepto aquellos que aún están bajando del salto que dieron tras el triple. No ve pase porque no queda ni uno. Tiene que sacar. Se olvida de mirar en el cajón para saber qué es y qué no es y al sacar largo rebota su pase en la parte de atrás del tablero. Me pinchan y no sangro. Balón jurásico. La grada se vuelve loca. Y también el entrenador contrario: invade la pista y se mete en la zona (literalmente). Le perdonan violar la regla de los tres segundos pero es galardonado a la labor humanitaria del día con una esplendorosa técnica al banquillo. ¡Tenemos dos tiros y banda!

Adrián falla el segundo tiro. Uno abajo y posesión. Ocho segundos. El saque llega a duras penas a la pista. Cuatro segundos. ¿Mal tiro?. Rebote. El balón parece que no quiere bajar. Lo coge Daniel, ¡dios, ahí es segura la canasta!... pero ahora parece que el balón no quiere subir. Demasiados brazos agarrando. Fallamos. Falta con tiros para el rival. Fin del partido.

pozuelo verde, pozuelo negro

La cantidad de equipos de una misma categoría que un club puede llegar a albergar hace necesaria su identificación mediante letras (A, B, C…), edades (alevín 98, cadete 94…), animales (delfines, leones, panteras…) o el propio nombre del entrenador. El CB Pozuelo se ha decantado por los colores (blanco, negro, verde…).

Esta curiosa anécdota solo pretende ser la introducción a un asunto de mayor calado como es la masificación de alguno de los llamados clubes municipales en detrimento de los colegios.

Lo primero que hay que decir es que el concepto “club municipal” es contradictorio en su propios términos.
Legalmente, las responsabilidades de las administraciones locales en temas deportivos son diversas, si bien casi todas abundan en lo referido a infraestructuras, equipamiento, gestión de instalaciones, seguridad e higiene de las mismas y sólo, de forma absolutamente tangencial, con aspectos puramente técnicos.

Sea como fuere, el hecho de dar caracter “municipal” a cualquier tipo de organización hace que ésta quede marcada indefectiblemente por su dependencia política y por un rango de cobertura social y, por definición, ilimitada. Y ese es el gran error de partida.

Los clubes, dotados del mencionado carácter, se sienten en la obligación de fichar a todos los jugadores que lo desean pues, haciendo de la necesidad virtud, se suele argumentar aquello de “no podemos decir que no a un chaval que quiera jugar con nosotros” o “todos tienen derecho a jugar en competición federada”. Ambas cosa son, sencillamente, falsas.

Entre tanto, los políticos piden más participación (recordemos: servicio social=ilimitado), las instalaciones e infraestructuras se quedan pequeñas y son esos mismos clubes los que luego claman al cielo ante la falta de espacios deportivos, cerrándose el círculo.

Todo esto provoca una serie de situaciones paradójicas como, por ejemplo, que por lo general apenas haya equipos en edades cadete o juvenil que participen en los Juegos Deportivos Municipales, dado el poco apego y atractivo que perciben los jugadores de esas edades, o que haya jughadores del club federado disputando la liga escolar, es decir, la misma en la que lo hacen sus compañeros de colegio, mostrando una falta de coordinación y sentido de la economía extraordinarias.

Desde nuestro punto de vista la solución pasa por dos grandes puntos:

PRIMERO.- Voluntad política:

Es totalmente necesario que se respeten las responsabilidades legales a las que están sujetas las administraciones locales, a saber:

1.- Promocionar y fomentar la actividad física y el deporte especialmente entre los escolares (es decir, tomar la iniciativa, provocar, promover vs. acaparar, masificar, competir con/contra).

y 2.- Prestar (al ser un municipio de más de veinte mil habitantes) el “servicio público deportivo municipal” que consiste en garantizar la dirección y asesoramiento técnico, mediante personal cualificado, de las infraestructuras deportivas de uso público.

Es digno de mención que nada se dice en la ley de estar obligados los entes públicos a tener sus propios clubes o equipos. Las federaciones deportivas territoriales también tienen el mandato de promocionar el deporte y no por ello tienen sus propios equipos participando en sus propias ligas. Hacen una selección que les representa a nivel nacional, que es lo suyo.

SEGUNDO.- Reorganizar la estructura deportiva:

- Proteger a los clubes federados, dotándoles de financiación suficiente y de una unica instalación propia y adecuada.

- Limitar los objetivos de dichos clubes al alto rendimiento a través de operaciones de selección de jugadores, limitando la participación en competición federada a dos equipos por categoría.

Ventajas:

a) Se promovería la representatividad del club y del municipio a nivel autonómico y nacional.
b) Se requeriría de menos espacios deportivos, acaparados actualmente por esos deportes.
c) Se tendrían entrenadores suficientes, mejor preparados y mejor pagados.

- Limitar la edad de acceso a los equipos federados.

Ventajas:

a) Se potenciarían los Juegos Municipales pues los jugadores se mantendrían en los equipos de sus respectivos colegios.
b) Se promovería la representatividad del municipio a nivel autonómico al llevar colegios competitivamente mejores a las fases sectoriales y autonómica.


Algunas cuestiones importantes:

¿Qué hacer con aquellos chavales que no pueden jugar en su colegio por carecer de equipos o de cierta estructura deportiva?

El municipio debe convertir la escuela municipal en el verdadero lugar de encuentro de estos jugadores y hacerles competir a nivel escolar si es que no tienen cabida en el club federado.
Esa sería la auténtica función social, pues la ejecutaría directamente el municipio, que es a quien le corresponde, y no el club.
Otra opción sería ofrecer a estos jugadores la posibilidad de ingresar en algún otro colegio necesitado de aquéllos para completar sus equipos.

¿Qué pasa con los chavales que no están contentos en su colegio y quieren cambiar?
Si no son aptos para jugar en el club federado pasarían a los equipos de la escuela municipal.

¿Cómo va a negarse un club federado a tener su propia cantera?

Se debe ser consciente de que estamos hablando de un cambio de mentalidad en ese sentido. No obstante, ¿qué mejor cantera que todos los jugadores de los colegios y de la escuela municipal?. Además... ¡gratis!.
Cierto es que algunas federaciones obligan a inscribir equipos de base a los clubes con equipos senior para promover, promocionar, fomentar ese deporte... no hay problema: se tendrían los equipos estricta y reglamentariamente necesarios.

¿Se puede admitir un sistema que niegue la igualdad de oportunidades? ¿No se estaría “cercenando” la formación del deportista al no poder acceder a la competición federada libremente?

Aquí todos tienen la oportunidad de practicar su deporte favorito y, como complemento, todos los jugadores de los colegios y escuela municipal deberían tener preferencia a la hora de ser seleccionados en las pruebas que se convoquen por el club federado a tal efecto, en detrimento de jugadores de otros clubes o municipios.
Nadie acusa, por ejemplo, al Real Madrid o a Estudiantes de negar la participación en sus equipos federados a todo aquel que lo solicite. No es debido a que haya un exceso de jugadores pues, en el caso del Real Madrid, podría sostener a cuantos equipos de base se le pusiese en gana pero... ¿para qué?.

Es indudable que las competiciones de carácter federado son una experiencia altamente enriquecedora si al hacer deporte se tiene como objetivo prioritario el éxito competitivo, pero no es menos cierto que la sociología del deporte se ha alejado definitivamente del sistema federado a la hora de conseguir propósitos más formativos: valores éticos, no violencia, hábitos saludables, etc.

Pedirle al sistema federado que forme en valores es pedir una cosa y su contraria simultáneamente. La prueba: los inventos del Fair-Play, de los programas de juego limpio, de los decálogos éticos y no se sabe cuantas cosas más, es decir, parches a corto plazo llenos de marketing.

¿Cómo saben los clubes federados que en los colegios y escuela municipal se trabaja en linea con sus objetivos y filosofía para la posterior selección de jugadores?

Los colegios y la escuela municipal deben trabajar los objetivos que se marquen desde los clubes federados. El control del cumplimiento de objetivos se realizaría en las mismas pruebas de selección. En ellas se sabría de donde proceden los jugadores mejor preparados y así volcarse en ayudas con los colegios o entidades que tienen más problemas a la hora de formar jugadores.
Parece que hay un miedo atávico a trabajar jerárquicamente para un proyecto común.

¿Cómo van a sobrevivir los clubes a las costosas fichas, arbitrajes y desplazamientos de sus equipos seniors sin las cuotas que pagan los equipos de base y sin las subvenciones que se reciben ligadas al numero de licencias?

Anteriormente se dijo que una labor prioritaria del municipio es proteger a los clubes federados. También en ese sentido por supuesto. Se dijo que cada club debería tener su propia instalación ¿por qué no gestionarla y sacar rendimiento económico de dicha gestión? (mechandising, actividades complementarias…).

¿No sería mejor que los colegios federasen aquellos equipos que no pudiesen federar los clubes?

Además de que las federaciones exigen unos requisitos reglamentarios que los colegios podrían no satisfacer, se traicionaría la idea de potenciar los Juegos Deportivos Municipales y, por tanto, no llegar a alcanzar el grado de éxito de los colegios a nivel autonómico que se pretende.
Otra cosa bien distinta es que los colegios quieran, de motu propio, participar con sus alumnos en competiciones de carácter federado. Es algo que no se puede impedir pero puede resultar positivo de cara a la estructura que se pretende.

¿Quiénes deberían intervenir en éste proyecto?

El sistema se basa en cuatro agentes fundamentales:

Colegios: crearían sus equipos para la Liga Escolar y aportarían jugadores al Club Federado o a la Escuela Municipal. Trabajarían bajo los criterios definidos por el Club.

Escuela Municipal: acogería a aquellos jugadores sin equipo o que no desean seguir en los equipos de su colegio o que no tienen cabida en el Club. Sus equipos participarían exclusivamente en la Liga Escolar. Trabajaría bajo los criterios definidos por el Club.

Club Federado: Crearía las categorías que fuesen estrictamente reglamentarias para sostener sus equipos senior y mantendría un equipo A y otro B en cada una de ellas. Deberá realizar unas pruebas de selección de jugadores con preferencia para los Colegios y la Escuela Municipal. El resto de categorías o jugadores sin cabida en el club deberían trabajar en sus respectivos colegios o en la Escuela Municipal. Definirá los objetivos técnicos que se utilizarán como referencia.

Liga Escolar: Deberá admitir la participación de cuantos equipos de la Escuela Municipal y Colegios lo soliciten.

Si bien la coordinación en el inicio del proyecto puede corresponder a cualquier parte, el liderazgo final debe ser del club deportivo.

derecho a la propia imagen del deportista

Una entrenadora advirtió durante un entrenamiento que el familiar de uno de los participantes grababa desde el graderío los ejercicios y ejecuciones de los deportistas.

Al comentar la situación posteriormente con los gerentes, la entrenadora reconoció que no supo muy bien qué hacer. Según sus palabras, en algunas actividades deportivas (natación, danza…) le constaba que la grabación estaba terminantemente prohibida pero que en su especialidad no estaba segura.

Lo primero que se discutió fue que si estaba grabando a su hijo era algo lógico y normal pero la entrenadora comentó que fue imposible que simultáneamente no grabara a los demás, incluso a ella misma. Al profundizar en la discusión se cayó en la cuenta de que en las exhibiciones de fin de curso, o en las obras de teatro o en cualquier evento, todas las familias van con cámaras fotográficas y de vídeo, por lo que no tendría mucho sentido prohibir las grabaciones en los entrenamientos y permitirlas en los momentos importantes de la temporada.

Así pues, al hilo de la conversación surgieron algunos interrogantes: ¿Es lo mismo grabar a un adulto que a un menor? ¿Está prohibido en las actividades en las que se usa "menos ropa" y en otras no? ¿Es distinto grabar un entrenamiento que un partido oficial o exhibición? ¿Si es para uso particular se permite la grabación? ¿Qué ocurre con las grabaciones “técnicas”? ¿Es responsable el entrenador de que se hayan realizado las grabaciones? ¿Está dentro de sus competencias prohibir la grabación si las detecta?

Consultada la Agencia de Protección de Datos se nos remitió para éste caso a la Ley de Protección Civil del derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen (que es la que aquí se analiza) y, por extensión, a la Ley del Menor.

La Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, prohibe la captación, reproducción o publicación por fotografía, filme, o cualquier otro procedimiento de la imagen de cualquier persona, tanto si se encuentra en un momento o lugar privado como fuera de ellos. Además, en nuestro caso, no hablamos ni de un cargo público en un evento o lugar público ni de una aparición accesoria dentro de una información gráfica (referida a un medio de comunicación, cuyo responsabilidad con respecto al menor se amplía en la Ley de Protección Jurídica del Menor), que son los casos que no quedarían tipificados como intromisión ilegítima.

Según la citada ley, solo se permitiría la grabación si existe consentimiento previo de los representantes legales o del propio menor. Aquí se debe recordar que la legislación civil reconoce al menor cierta responsabilidad y capacidad de decisión, siempre y cuando sus condiciones de madurez sean las adecuadas.

Así pues se incurre en intromisión ilegítima tanto si se graba a un adulto como a un menor, si bien en este último caso podría revestir más gravedad pues, como se ha comentado, es posible que no se tenga capacidad de decidir si se accede o no a la grabación.

Está prohibida en cualquier actividad deportiva (no sólo en las que los participantes pueden llegar a realizar la práctica con bañador o maillots) y, por tanto, en cualquier circunstancia: entrenamiento, partido, torneo o exhibición.

La ley no tiene en cuenta el uso posterior que se le dé a una grabación (excepto en medios de comunicación) puesto que el hecho de realizarla ya queda expresamente prohibido.

Las grabaciones “técnicas”, es decir, aquellas que se destinan a verificar la calidad técnica y progresión de nuestros deportistas, también están prohibidas, pero para disponer de esas imágenes o de cualquier otra (para la web, revista, etc) ya se han solicitado los permisos preceptivos a las familias.

Difícilmente el entrenador puede ser responsable de que se lleguen a grabar imágenes, pues entendemos que su atención debe dirigirse a las circunstancias propias del entrenamiento y a la seguridad física de sus deportistas. No obstante, en el caso de que detecte que alguien graba debe ponerlo en conocimiento de los organizadores o responsables.

martes 5 de febrero de 2008

la mala suerte

"Cuanto más entreno, más suerte tengo" Gary Player

Suele ser común por parte de nuestros entrenadores y jugadores hablar de "mala suerte" a la hora de explicar el fracaso deportivo.
A veces, esa explicación se usa como argumento único e irrefutable, y otras, como colmo a un conjunto de sucesos y desgracias.

La suerte, el árbitro, el público o el rival, por poner varios ejemplos, son factores externos a los que se suele culpar de una derrota deportiva.

"Echarle la culpa al empedrado", como diría aquél, se denomina técnicamente "sesgo atribucional autocomplaciente", que no es otra cosa que atribuir los resultados exitosos a mi habilidad y esfuerzo y, por el contrario, atribuir los resultados negativos a factores externos incontrolables y ajenos a mi responsabilidad.

La clave para mejorar deportivamente es que el entrenador dirija su atención y esfuerzos y los de sus jugadores a mejorar los factores internos, incidiendo en aquellos aspectos del juego que necesitan ser corregidos, entrenando más y mejor.
Tampoco estará de más saber reconocer cuando los éxitos son fruto de la buena suerte o los favores del árbitro, pues no deja de ser otra forma de focalizar la mejora hacia nosotros.


viernes 18 de enero de 2008

Patio de cárcel

En una tertulia radiofónica sobre asuntos económicos se analizaba la inversión de un banco español en América. El presidente de dicho banco señaló, al comparar con sus inversiones europeas, que "pasa de estar en la Champions para jugar en la NBA".

Uno de los tertulianos comentaba, al más puro estilo rosáceo, que la frase había sido muy desafortunada. Decía que para dar mayor importancia a esa aventura financiera debería haberse comparado Europa y América de forma más brillante y no con la NBA, pues ésta representa al baloncesto "que es un deporte de patio de cárcel"(!?).

Con toda seguridad, aunque hubiese dicho que era un deporte de patio de colegio, hubiera resultado igual de peyorativo. Pero abundemos en el absurdo: ¿Qué le habrá hecho a éste señor un deporte que practican en el mundo más de 400 millones de jugadores? ¿Estarán todos metidos en centros penitenciarios? ¿De dónde se ha sacado lo de "patio de cárcel"? ¿Sobredosis de "Prison Break"?.

Es posible que dicho "experto" asociara el hecho de que en los EEUU de los años 30 se usaran redes y vallas para impedir que los jugadores fuesen alcanzados por los objetos lanzados desde las exaltadas gradas, siendo conocidas las canchas de baloncesto de aquél entonces como "cagers" (jaulas).

Quizás asocie las canchas del West Side neoyorkino de los 60 con su visión marginal del baloncesto o tal vez sean las actuales canchas anti-vandálicas, llenas de cemento y metal, las que le recuerden a la decoración de una prisión.

Es evidente que es mucho suponer, así que vamos a darle la vuelta al argumento y reconozcamos de nuevo la grandeza de un deporte que algo de universal tendrá cuando lo citan los banqueros, lo juegan los presos y lo maltratan los tertulianos.

Año de aniversario, año de récords

La bonanza de los resultados competitivos puede y debe relativizarse. Al menos hasta que se demuestre que somos capaces de la autocrítica cuando no sean tan favorables.

De momento, si esos resultados quieren ser utilizados como indicador de la labor de nuestra entidad y sus entrenadores, debemos decir que son perfectamente válidos.

Los repasamos brevemente:

En baloncesto, según establecen las clasificaciones finales, podemos considerarnos, sin complejo alguno, como el mejor colegio de Pozuelo. Estamos igualados con Veritas en el número total de trofeos, pero sacamos más rendimiento a nuestros equipos, que resultan ser la mitad de los que dicho colegio presenta a competición. Muy cerca, también, está el colegio Everest.
Cuatro equipos han logrado hacerse un hueco en el podium. Alguno, como el cadete femenino, por partida doble, al conseguir ganar la copa.

En gimnasia rítmica se han obtenido brillantes resultados en los torneos realizados (Sorolla y Las Rozas) pero destacan especialmente las componentes del equipo alevín federado que, siendo su primera participación oficial, obtienen un cuarto puesto final de 17 equipos en liza. El tercer puesto se quedó a un suspiro matemático, pero sabe como si lo hubiesemos conseguido.

En natación se han cosechado tantas medallas como en las anteriores temporadas juntas. Es cierto que se han presentado más nadadores, pero es que encima se llevan premio. La categoría infantil se lleva la palma con 5 podiums de los 8 obtenidos.

En patinaje la única referencia sigue siendo el campeonato escolar "oficioso" de Madrid, pero suficiente para comprobar que el nivel de nuestras/os patinadoras/es está a la altura de los colegios más veteranos, convirtiendo éste año los segundos puestos en primeros.

Antes hablabamos de autocrítica. La sección de fútbol se ha tenido que conformar con la copa ganada por el cadete. Curioso equipo, por cierto, capaz de ganar un torneo y ser suspendido de entrenamientos por falta de asistencia a los mismos.
Una sección repleta de jugadores y de equipos, que parece faltarle un chispazo para ponerse en órbita definitivamente, pero que nunca llega.

Esperemos que todos éstos excelentes resultados sean el comienzo y no el final. Dentro de otros diez años veremos. Enhorabuena a todos y a celebrar el éxito.

Violencia directiva

Todos nos quedamos perplejos ante la noticia de la brutal agresión a una colegiada que pitaba un encuentro de categoría junior masculino preferente entre los equipos Soto Basket (equipo del jugador agresor) y Griñón.

Unas semanas antes, según una alarmante noticia, un árbitro de 18 años sufrió al salir de un partido amenazas de muerte y una persecución en coche que pudo haber terminado en tragedia. Esta vez fué el entrenador de Buen Consejo el que hizo de agresor, que si como entrenador quedó como un auténtico energúmeno, imagínense además al volante.

Consecuencias de todo ello: quejas de los arbitros, partidos suspendidos, etc, etc.

Realmente todo esto es grave, pero si han leído la primera noticia habrán observado que el presidente de la Federación de Baloncesto de Madrid, Juan Manuel Martín Caño, visitando a la colegiada en el hospital le propuso, agarrense, "un compromiso de taparlo sin que se sepa, que se solucione metiéndolo debajo de la alfombra, porque, según él, puede fomentar más la violencia".

Si ésta afirmación, no desmentida en ningún comunicado oficial de la Federación, es cierta... ¿en manos de quién está el basket de Madrid?.



Desde nuestra entidad se propuso a la Asociación de Baloncesto Colegial que valorase si los colegios protagonistas de actos de agresión debían ser admitidos como socios o como participantes en sus actividades, dada la filosofía educativa y ejemplarizante de dicha asociación. Jose María Silva, responsable del baloncesto de Buen Consejo, al hacerse eco de nuestra propuesta remitió una carta a todos los socios de la ABC y que reproducimos íntegramente.

"Debido a una información que apareció la semana pasada en dos medios de comunicación, (a los cuales ya se les ha hecho llegar un escrito al respecto), me gustaría hacer algunas puntualizaciones aunque sea una vez que se ha producido la noticia y con la sorpresa de no haber sido consultado previamente a la publicación de dicha noticia -cuestión que me resulta inconcebible en un periodista, persona o institución, el contrastar la información- sabiendo de la gravedad de los hechos y del tremendo daño que se puede hacer a una Institución por un hecho que es además de pasado (dos meses), totalmente aislado.

En primer lugar, unirme a las múltiples muestras de rechazo de cualquier tipo de violencia y mucho más si cabe cuando ésta se da en escenarios y ambientes en los que participan niños y jóvenes.

En segundo lugar y haciendo referencia al informe arbitral al que dos periódicos ha tenido acceso y que guarda relación con un entrenador del Club al que represento, no quiero entrar a analizar dicho informe, en muchos casos exagerado, ni a pormenorizar la actuación del propio árbitro, y sí me gustaría completar la información mostrando no sólo el rechazo a la acción de nuestro entrenador, que en ningún momento se ha tratado de justificar ni esconder por parte del Club Buen Consejo, sino exponer los hechos que tuvieron lugar con posterioridad.

Quizás y para no perder la perspectiva, merezca la pena recordar que nuestro Club Buen Consejo, trabaja cada temporada con cerca de 300 niños y niñas y sus correspondientes monitores y entrenadores; es un Club de los de toda la vida dentro de las competiciones FBM y del baloncesto madrileño en general; por aquí han pasado reconocidos personajes de este nuestro mundo, tanto entrenadores (Rafael Peiró, Ángel Jareño.), como jugadores (Ismael Santos, Carbonell.), Directores Técnicos, algunos distinguidos por la FBM (P. Manuel Vázquez), etc., todos ellos dejaron un poso y una tradición que aún hoy perdura, siendo seña de identidad del Club el buen comportamiento de todos aquellos que forman parte de la familia del Buen Consejo, padres, jugadores y por supuesto entrenadores; habiendo constancia a lo largo de todos estos años, de un trato excepcional de todos ellos del que hoy podemos hacer gala. Sirva como muestra de ello que este mismo curso, la Federación Española de Baloncesto, nos ha elegido como lugar de presentación de una campaña de Deporte Escolar.

Una vez dicho esto, sí quisiéramos que se supiese que nuestro Club Buen Consejo ha tomado con el entrenador una serie de medidas al respecto, complementarias y aún más duras de las que el propio Juez Único de Competición impuso, todas ellas encaminadas a que actos de esta índole nunca más tengan lugar en relación a nuestro Club, y cuando digo actos y sin restar importancia a los mismos recalcar que en el mismo nunca existió agresión alguna.

Entre todas ellas cabe destacar (hubiera sido importante y creemos que justo que hubiera aparecido, aunque carezca de morbo) la presentación inmediatamente posterior a los hechos de sendas cartas de disculpas y arrepentimiento, entregadas en persona, tanto por parte del propio entrenador como por parte del Club, a la FBM, al Comité de Árbitros y al propio árbitro en cuestión, poniéndose a disposición de todos ellos para, en la medida de lo posible, paliar los hechos acaecidos de la manera que ellos considerasen pertinente.

Igualmente, al día siguiente de los hechos, el entrenador fue relegado de su puesto, teniendo que hacer frente él mismo a la multa federativa; se le quitó la beca de formación de la cual era acreedor, se le suspendió su gratificación mensual y se le nombró, con su total consentimiento, Responsable de Buen Comportamiento del Baloncesto CBC, consistente en erradicar comportamientos no deseables entre los integrantes del baloncesto en el Colegio (jugadores, padres, entrenadores.), esta última decisión fue tomada como algo ejemplarizante pero teniendo muy presente la trayectoria de dicho entrenador, carente de antecedentes, sanciones y conflictos hasta esa fecha; desde su comienzo como participante en las competiciones FBM, y son ya varios temporadas, siempre ha exhibido un comportamiento ejemplar acorde con la Filosofía del club y del Colegio al que representa. Esta actitud venía refrendada no solo por su historial deportivo, si no por la trayectoria personal dentro del devenir cotidiano en el Centro Educativo Ntra. Sra. Del Buen Consejo, avalada por compañeros, jugadores, padres de jugadores y Órganos Directivos del mismo y de los cuales puedo dar fe.

Para finalizar, reiterar una vez más la intención de no justificar la acción cometida por uno de nuestros entrenadores, que nunca ha de volverse a repetir pero a cualquiera que quiera "enjuiciar" (si es que considera que tiene potestad para ello) los hechos pedirle, , que en casos como éste u otros similares en los que estén directamente implicados niños o jóvenes, se contrasten los mismos y se piense además en el tremendo daño que se puede hacer a Instituciones, en este caso Colegios, por un hecho totalmente aislado; aprovecho, incluso para resaltar y que se tenga en cuenta también, el trabajo ímprobo, sacrificado y sin reconociendo social alguno que hacen los clubes escolares y sus entrenadores, incluido Buen Consejo; pensando que el futuro del deporte está principalmente en los colegios, como puede ser el nuestro, y no tanto en los clubes de mucho renombre y que con frecuencia, de manera menos justa, ocupan muchas páginas y minutos en los medios de comunicación"

Atte.: José María Silva Barroso
Director Técnico Baloncesto Colegio Buen Consejo